Reseñas


Everardo Garduño. (2016). En donde sale el sol. Decadencia y revitalización de la cultura yumana en Baja California. Mexicali, Baja California, México: Universidad Autónoma de Baja California. ISBN 978-607-607-316-2.

Andrés Fábregas Puiga

a Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social-Occidente, México, correo electrónico: afabregas@ciesas.edu.mx

La península de Baja California sigue siendo en nuestros días el recipiente de inmigraciones que le llegan de todos los rincones de México y aún, del extranjero. Pareciera que vista desde el otero del Estado Nacional Mexicano, Baja California es tierra de frontera, es decir, de expansión del propio Estado, a la manera en que Frederick Jackson Turner lo planteó en aquel texto suyo titulado La frontera en la historia americana. Aunado a esta característica está el hecho de que la antropología, o mejor dicho, los profesionales de esa disciplina formados en México, tardaron años en fijar sus ojos en el norte Mexicano ─que en realidad son varios nortes─ obsesionados con el análisis de Mesoamérica por una parte, y por otra, como resultado de las políticas de asimilación aplicadas durante décadas en el siglo XX bajo el rublo de "indigenismo", que trató a las poblaciones indias del país con el mismo rasero mesoamericano. La propia concentración de la enseñanza de la antropología en la Ciudad de México, lugar de ubicación de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), apoyó al centralismo en la investigación, no sólo en la etnología o la antropología social, sino aún en la arqueología, la lingüística o la antropología física y la etnología. En un contexto así, es de celebrarse que un etnólogo como Everardo Garduño insista en la importancia que tiene no solo para las teorías antropológicas, sino para la comprensión del país, el análisis de las poblaciones y las culturas de la Baja California.

El libro En donde sale el sol, está organizado en base a textos temáticos más que de capítulos propiamente dichos. A estos textos los precede una introducción mientras que las consideraciones finales sellan el libro, que además, contiene un apartado sobre los informantes, la bibliografía y el índice. En total, 283 páginas de un libro que tiene el sabor del trabajo de campo, de las largas caminatas antropológicas por los senderos de la variedad cultural y de la percepción de los medios ambientes en donde se desarrolla la vida de los pueblos estudiados.

Los grupos humanos que se analizan pertenecen a la familia etnolingüística Yumana: los cucapá, kiliwa, pa-ipai, kumiai y tipai. Son pueblos del gran conjunto de las "gentes del norte" como dicen las antiguas crónicas, de los pueblos nombrados Chichimecas, que habitaron la Huey Chichimecatlalpan que decían los informantes de fray Bernardino de Sahagún.

Los pueblos estudiados tuvieron sus primeros contactos con los europeos hacia el siglo XVII. En ese momento, como era característico de los pueblos de la Gran Chichimeca, los yumanos practicaban una economía aleatoria propia del nomadismo. Desde la Introducción se señala que la transición de un estilo de vida como el mencionado a la sedentarización, ocurrió a través de tres ciclos en el lapso que cubren los siglos XVII hasta mediados del siglo XX, al relacionarse con los soldados, los exploradores y misioneros (siglo XVII) primero, los mineros y vaqueros estadounidenses concesionarios de tierras en la Baja California durante el siglo XIX y los campesinos sin tierra que fueron acomodados en la Baja California a mediados del siglo XX. Un proceso largo que significó cambios drásticos en la vida y la cultura de los pueblos yumanos. Ello orilló a quienes analizaban a estos pueblos a pensar que estaban en un proceso de asimilación o, lo que es lo mismo, de extinción cultural. Es una perspectiva que el propio autor compartió. Esa fue la razón de que sus primeros textos sobre estos pueblos llevaran el título de "En donde se mete el sol…" Ahora es diferente: el etnólogo que es Everardo Garduño localizó un proceso de revitalización cultural, un hecho que responde mejor al concepto de transculturación que al de aculturación. Y por ello, la nueva perspectiva es "En donde sale el sol…" el rumbo que ahora toma la reflexión del autor en su libro y en el que se destaca la propuesta, congruente con lo anterior, de que la situación actual de los yumanos es resultado de tres procesos: el periodo misional o establecimiento del régimen colonial, la expansión capitalista en el siglo XIX que lleva ya el sello del extractivismo (sobre todo, las actividades mineras) y la revolución mexicana en los inicios del siglo XX.

A la luz de trabajos como En donde sale el sol, es importante revisar las discusiones entre Fernando Ortíz, el proto antropólogo cubano, autor de Contrapunto del Tabaco y del Azúcar, Bronislaw Malinowski, el antropólogo británico, y Gonzalo Aguirre Beltrán, el teórico mexicano del indigenismo asimilacionista. Justo en el contexto de esa discusión, Fernando Ortiz, apoyado por Malinowski, opuso el concepto de transculturación al de aculturación defendido y desarrollado por Gonzalo Aguirre Beltrán. En la revisión de esa discusión, se deben incluir los diferentes contextos de los que provienen ambos conceptos. En el caso de los yumanos, es importante la incorporación de rasgos culturales que provienen de la vida ranchera, de los criadores de ganado, de los vaqueros. Así mismo, habría que discutir qué rasgos de los yumanos fueron intercambiados y son susceptibles de ser localizados entre los rancheros. La revitalización cultural incluye al idioma, su valoración y su uso cotidiano, además de las nuevas estrategias ecológico-culturales que elaboran los yumanos actuales. Justo a lo largo de su libro, se exponen los rasgos de la vida social y cultural que permiten hablar de un renacimiento cultural de los pueblos yumanos y de la dinámica de ese proceso. En este contexto, me parece importante destacar la importancia del parentesco como el eje de la organización social de pueblos como los yumanos y el proceso que pasa el criterio organizacional basado en esas relaciones, dados los cambios originados desde la imposición del régimen colonial y sus resultados actuales. En el libro reseñado hay un material etnográfico importante para establecer una discusión como la que sugiero.

Llama la atención que en la experiencia del autor en el trabajo con los yumanos, destaca la antropología visual. Esta parte de la narración en el libro expone la importancia de la confección de un video para comprender rasgos culturales y mecanismos sociales contemporáneos que caracterizan no solo a los yumanos, sino a su entorno relacional. Es decir, no se trata de solo un "registro de imágenes" o de un apoyo a la etnografía, sino de un recurso de método ─la antropología visual─ que permite abordar aspectos de la vida de un pueblo que de otra manera podrían quedar ocultos a la observación y por lo tanto, a la reflexión.

Un aspecto que también llama la atención con respecto a los yumanos, es su alta capacidad para elaborar ecologías culturales en medios ambientes muy diversos. Me parece que ello se compagina con la variedad idiomática que, a su vez, señala el hecho de la desaparición de cientos de lenguas a raíz del establecimiento del régimen colonial. Con todo ello, la revitalización cultural emerge como un resultado no solo de la energía de un pueblo sino de su vocación de sobrevivir y otorgar continuidad a sus peculiaridades culturales. En este sentido, encuentro que es básica la reflexión teórica sobre procesos que arrancan desde el colonialismo para llegar a nuestros días, protagonizados por pueblos como el yumano, ejemplo de una larga inserción en los procesos de globalidad desatados por la expansión de Europa occidental y la difusión e imposición del capitalismo y la modernidad a nivel planetario. La etnografía contemporánea ─lo demuestra Everardo Garduño─ es una "puerta de entrada" para reconstruir desde la etnohistoria, la vida de pueblos como los que se estudian y teorizar desde allí, los caminos de la resistencia contra colonial, sus resultados actuales y las perspectivas que se desprenden.

La mención que uno encuentra en el texto acerca de la dinámica demográfica es también otro importante factor en la reflexión general sobre los yumanos. En 1937, el destacado demógrafo Sherburne Cook calculó en 10 000 personas a la población de los yumanos. En la actualidad, sobreviven 1 000 personas autoidentificados como Riéños y Serreños. En el grupo de los Riéños están los cucapá que habitan en El Mayor Indígena Cucapá. Los Serreños son los kumiai de Juntas de Neji, San José Tecate, Peña Blanca y San José de la Zorra; y los kiliwa del ejido de Quiliguas (arroyo de León), que son, precisamente, los grupos objeto de la etnografía y de la reflexión en esta obra.

Mientras avanzaba en la lectura de En donde sale el sol emergió una historia de fronteras, desde las de naturaleza ecológico-cultural y lingüísticas hasta las políticas. Es más, una foto que se inserta en la página 60 del libro me llamó la atención justo sobre esta historia de fronteras que menciono: es el Cerro de Cuchumá, icónico para los kumiai, cuya geografía es dividida por las verjas fronterizas entre México y los Estados Unidos. Es decir, la foto nos sugiere una compleja temática relacionada con la emergencia del norte de México y el suroeste de los Estados Unidos que conllevó la división territorial de la Gran Chichimeca y la consolidación de una frontera internacional que influye en la percepción etnológica de nuestros días. Es un conjunto de problemas que, me parece, la antropología contemporánea no puede eludir. Más todavía, la foto nos sugiere la continuidad de un proceso de transculturación cuyas dinámicas contemporáneas es preciso explicar no sólo para entender los ámbitos que los propios Estados Nacionales crean, sino cómo afrontan ese hecho los pueblos que son divididos por las fronteras y que deben transformar a estas en espacios de convivencia.

Como lo apunté, este libro es una historia de fronteras, de cómo se crean estas, de su naturaleza diferente y de cómo cada una de estas fronteras configura una compleja temática para la antropología de nuestros días. Por ejemplo, un tema que en apariencia no tiene nada que ver con los argumentos centrales del trabajo, el de la presencia de Ricardo Flores Magón en Baja California, conduce a pensar en las concepciones de los grupos radicales de la Revolución Mexicana acerca del destino de pueblos como el yumano en el contexto de la imaginada Nación Mexicana. Más todavía, conduce a la reflexión de los encuentros y desencuentros entre las transformaciones de México y las diferentes percepciones que de ellas tuvo la sociedad estadounidense. Como ejemplo, cito el reciente libro de Claudio Lommnitz El regreso del camarada Ricardo Flores Magón (2016). Es un tema que conduce a reflexionar los encuentros y desencuentros entre los pueblos nómadas, las "gentes del Norte" y la Revolución Mexicana, aspecto que Everardo Garduño señala en la página 67 de su libro. Existen raíces culturales de por medio en esos encuentros y desencuentros. Ello también lleva a la reflexión sobre las equivocaciones del indigenismo que operó entre pueblos como los yumanos con los modelos mesoamericanos de organización social en mente, sin conceder que los pueblos de la Gran Chichimeca poseen una historia propia con todo lo que ello significa. Justo es mencionar que es este un aspecto que preocupó y que trató con amplitud nuestro finado y querido colega Juan Luis Sariego.

Otro aspecto que me parece destacado es la reflexión sobre las culturas ganaderas que se desprenden del periodo colonial y de personajes sociales y culturales como el vaquero. La influencia del cine norteamericano a través de las "películas del Oeste" generó la percepción buscada de que en la raíz de la nación norteamericana están los pioneros, los vaqueros del oeste, con sus armas, con ese culto a las armas, que aún no termina en la nación norteamericana y que tantas desgracias le trae a ese país. En donde sale el sol desmiente la imagen del vaquero como un personaje exclusivo del correr de la frontera en los Estados Unidos y muestra que "la cultura del vaquero" subió del sur hacia el norte, como entre otros, lo demuestra también la configuración histórica de los Altos de Jalisco. Una pregunta, dentro del ámbito del concepto de transculturación, es "¿qué rasgos yumanos porta la cultura del vaquero en Baja California? En ese mismo ámbito, cabe señalar que la articulación entre yumanos y otros sectores de la población sigue siendo realidad a través del conflicto, como antaño sucedió entre nómadas y sedentarios, entre ganaderos y yumanos. Aquí adquiere importancia el propio concepto de conflicto y el estudio del mismo como el momento en que la transculturación opera con intensidad, mostrando las partes sus propios mecanismos organizacionales y sus capacidades de transponer rasgos culturales.

La transculturación religiosa es otro de los temas que se abordan y que debe mencionarse como un factor de importancia para entender los procesos de revitalización cultural. A ello se asocia, o por lo menos así lo leo, la reinvención de las identidades a través de la lucha por la tierra y recuerda que el origen de la disciplina de la etnohistoria está en la lucha que por sus territorios reclamaron los indios de Norteamérica.

Finalmente la frontera se borra aunque allí está. Se diluye a través de un renacimiento cultural resultado de la emigración. En este proceso, la mujer es el centro de la revitalización cultural, como bien lo muestra el libro. Es como lo dice el autor, el personaje yumano que más evidencia la diferencia cultural al portar la sabiduría ancestral de la herbolaria, la cerámica, la cestería y además, por ser la interlocutora con la sociedad y con el Estado. Aquí hay un campo de reflexión que está a la espera.

Después de leer En donde sale el sol, concuerdo con Everardo Garduño. Cito:

En conclusión, los yumanos de Baja california son grupos vigentes. De tradición nómada, cazadora y recolectora, los cucapá, los kiliwa, los pa-ipai, kumiai, tipai e incluso los cochimíes, contradicen puntualmente las apocalípticas versiones sobre su extinción y asimilación cultural (p.272).

Este trabajo demuestra lo anterior. Demuestra que ha salido un nuevo sol, hecho al tamaño de la vitalidad de la cultura yumana, como bien lo dice uno de los mitos de la creación que transcribo:

No sirve, dijo Komat, y silencioso, sin decir palabra comenzó a moldear con sus manos otro sol, su propio sol, dando por resultado un hermoso sol radiante, enorme y caliente que levantó otra vez con sus dos manos, y haciendo un gran esfuerzo lo lanzó hacia los cielos, hacia el Este, para que desde entonces aquel robusto astro luminoso iniciara su eterno y cotidiano viaje del oriente a occidente (p. 121).

En donde sale el sol es la narrativa de cómo una cultura renace, vuelve al mundo renovada y enriquece a un país diverso como lo es México. Se agradecen libros como este que estimulan a la investigación antropológica y sitúa al noroeste de México como un importante protagonista del nuevo sol que alumbra a nuestra disciplina.



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